
Los jardines de Joan Maragall son un espacio lleno de serenidad, un mundo aparte donde solamente se percibe el canto de los pájaros y el sonido del agua que brota de las fuentes ornamentales. Si entramos por la puerta que hay en la avenida del Estadio, lo primero que nos encontramos son grandes parterres de césped donde crecen arboles altísimos. De vez en cuando, ligeros desniveles con bordes de piedra forman una suave bajada por el terreno hasta llegar al corazón de los jardines; el Palacete Albéniz.
En todos los jardines, amplios caminos de sablón permiten pasear e ir descubriendo los diferentes espacios en los que se divide, que son bastantes y con mucha personalidad; la mayoría con esculturas que completan su belleza. De este modo, en la zona situada al lado del Palacio Nacional, que es donde se encuentra principal de los jardines, una gran avenida de magnolias con un extenso estanque con surtidores en el centro nos conduce hasta los pies de la colina situada delante del palacete.




